Hace 6 años fabricar anteojos en Argentina era casi imposible.
Plazos de entrega que no se cumplían.
Insumos difíciles de conseguir.
Problemas de calidad.
Packaging informal.
Poca profesionalización.
Escalar en esas condiciones era casi imposible.
En lugar de resignarnos, decidimos hacer algo más grande: crear nuestra propia fábrica.
La pensamos para resolver cada una de esas dolencias. Para trabajar con procesos claros, tiempos reales, calidad consistente y una estructura profesional que permita crecer.
Pero no nos quedamos solo con lo local. Viajamos, recorrimos el mundo y conocimos a los mejores proveedores de la industria para traer a Argentina estándares internacionales de calidad.
Hoy nuestra fábrica no es solo un lugar donde se producen anteojos.
Es el resultado de una decisión: hacer las cosas bien.
Con visión global y producción nacional.
Esto recién empieza.